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La ginecología general es una especialidad médica dedicada al cuidado de la salud del aparato reproductor femenino en todas las etapas de la vida, desde la adolescencia hasta la menopausia y más allá. Esta rama de la medicina se encarga de la prevención, diagnóstico y tratamiento de enfermedades relacionadas con el útero, ovarios, trompas de Falopio, cuello uterino, vagina y vulva.
Los ginecólogos también realizan controles de rutina como el Papanicolaou, ecografías transvaginales, exámenes mamarios, así como el seguimiento del ciclo menstrual, métodos anticonceptivos, salud sexual y reproductiva, infecciones de transmisión sexual (ITS) y trastornos hormonales.
La infección por el Virus del Papiloma Humano (VPH) es una de las infecciones de transmisión sexual más comunes a nivel mundial. Este virus puede afectar tanto a mujeres como a hombres y se transmite principalmente a través del contacto sexual vaginal, anal u oral.
Existen más de 100 tipos de VPH, de los cuales algunos se consideran de "alto riesgo" por estar relacionados con el desarrollo de cáncer de cuello uterino, vulva, vagina, ano y garganta. Otros tipos de "bajo riesgo" pueden causar verrugas genitales.
En la mayoría de los casos, la infección por VPH es asintomática y desaparece espontáneamente gracias a la respuesta del sistema inmunológico. Sin embargo, en algunas personas, el virus persiste y puede provocar complicaciones graves si no se detecta a tiempo.
La detección precoz mediante pruebas como el Papanicolaou (Pap) y el test de VPH es fundamental para prevenir el cáncer de cuello uterino. Además, la vacunación contra el VPH es una medida altamente efectiva para reducir el riesgo de infección y sus consecuencias a largo plazo.
Importante: El control ginecológico regular, el uso de preservativos y la vacunación son claves en la prevención del VPH.
La miomatosis uterina es una condición ginecológica caracterizada por la presencia de miomas o fibromas uterinos, que son tumores benignos (no cancerosos) formados por tejido muscular y fibroso en el útero. Es una de las afecciones más comunes en mujeres en edad fértil.
Los miomas pueden variar en número, tamaño y localización (dentro del útero, en la pared muscular o en la superficie externa). En muchos casos no causan síntomas, pero cuando lo hacen, los más frecuentes incluyen:
Sangrados menstruales abundantes o prolongados
Dolor o presión en la zona pélvica
Aumento del volumen abdominal
Problemas para orinar o evacuar
Dificultad para lograr un embarazo o pérdidas gestacionales
La causa exacta de los miomas no se conoce, pero se asocian a factores hormonales (estrógeno y progesterona) y genéticos.
El diagnóstico se realiza mediante examen ginecológico y ecografía transvaginal. El tratamiento dependerá de la severidad de los síntomas, la edad de la paciente y si desea tener hijos. Puede incluir desde control médico y tratamiento con medicamentos hasta cirugía (miomectomía o histerectomía).
Importante: Un control ginecológico periódico permite detectar y manejar la miomatosis uterina a tiempo, mejorando la calidad de vida y la salud reproductiva de la mujer.
Ginecología General Chiclayo
Los quistes de ovario son sacos llenos de líquido que se forman en el interior o sobre la superficie de los ovarios. Son muy comunes, especialmente durante los años reproductivos, y en la mayoría de los casos son benignos y desaparecen por sí solos sin necesidad de tratamiento.
Existen diferentes tipos de quistes, pero los más frecuentes son los quistes funcionales, que se desarrollan como parte del ciclo menstrual normal. Otros tipos, como los quistes dermoides, endometriomas o quistes hemorrágicos, pueden estar asociados a otras condiciones, como la endometriosis o el síndrome de ovario poliquístico (SOP).
Muchos quistes no causan síntomas, pero cuando son grandes o se rompen, pueden generar:
Dolor pélvico o abdominal
Hinchazón o sensación de presión
Cambios en el ciclo menstrual
Dolor durante las relaciones sexuales
Náuseas o sensación de llenura
El diagnóstico se realiza generalmente mediante ecografía transvaginal. El tratamiento dependerá del tamaño, tipo, síntomas y edad de la paciente, e incluye desde vigilancia periódica hasta medicamentos hormonales o cirugía.
Importante: Los controles ginecológicos regulares permiten detectar los quistes a tiempo y evitar complicaciones como la torsión ovárica o la ruptura del quiste.
Ginecología General Chiclayo
La endometriosis es una enfermedad ginecológica crónica en la que el tejido similar al endometrio (la capa interna del útero) crece fuera del útero, provocando inflamación, dolor y, en algunos casos, infertilidad. Dependiendo de la localización y profundidad del tejido afectado, se clasifica en endometriosis superficial y endometriosis profunda.
En esta forma, los implantes de tejido endometrial se encuentran en la superficie del peritoneo (la membrana que recubre los órganos de la pelvis).
Suelen ser lesiones pequeñas y planas.
Puede causar dolor pélvico, dismenorrea (dolor menstrual) y molestias en las relaciones sexuales.
Es más común y muchas veces se detecta en etapas tempranas.
Se caracteriza por implantes que penetran más de 5 mm debajo de la superficie del peritoneo, afectando estructuras como:
Ligamentos uterosacros
Vagina
Recto, vejiga o uréteres
Este tipo de endometriosis es más severa, puede generar síntomas intensos y suele estar asociada a:
Dolor pélvico crónico
Dolor durante o después de las relaciones sexuales
Dolor al defecar o al orinar
Dificultad para concebir
El diagnóstico puede requerir estudios de imagen especializados (como resonancia magnética o ecografía transvaginal con preparación intestinal) y, en algunos casos, laparoscopía.
El tratamiento puede ser médico (anticonceptivos, terapia hormonal) o quirúrgico, dependiendo de la gravedad de los síntomas y del deseo de fertilidad.
Importante: La endometriosis no siempre se ve en una ecografía común. Si experimentas dolor menstrual severo o síntomas gastrointestinales cíclicos, consulta con tu ginecólogo. Un diagnóstico y tratamiento oportuno mejora significativamente la calidad de vida.
La adenomiosis es una condición ginecológica en la que el tejido endometrial (el revestimiento interno del útero) crece hacia la pared muscular del útero (miometrio). Este crecimiento anómalo provoca un engrosamiento del útero y puede generar síntomas similares a los de otras enfermedades, como la endometriosis o los miomas.
Es más común en mujeres entre los 35 y 50 años, especialmente aquellas que han tenido uno o más embarazos.
Sangrado menstrual abundante y prolongado
Dolores menstruales intensos (dismenorrea)
Dolor pélvico crónico
Sensación de presión en la parte baja del abdomen
Fatiga o anemia por pérdidas excesivas de sangre
El diagnóstico puede ser un reto, ya que muchas veces los síntomas se confunden con otras condiciones. Las ecografías transvaginales y la resonancia magnética pueden ayudar a identificar esta enfermedad.
El tratamiento dependerá de los síntomas, la edad y si la paciente desea conservar la fertilidad. Puede incluir medicamentos hormonales, tratamiento del dolor o, en casos severos, cirugía.
Importante: Si presentas menstruaciones dolorosas, sangrados abundantes o molestias persistentes, es fundamental acudir a un ginecólogo especializado.
Como especialista en salud ginecológica, te ofrezco un diagnóstico preciso y un tratamiento personalizado para mejorar tu calidad de vida.
El prolapso uterino ocurre cuando el útero desciende desde su posición normal hacia la vagina debido al debilitamiento de los músculos y ligamentos del suelo pélvico. Esta condición puede variar en gravedad, desde un leve descenso hasta un prolapso completo, donde el útero sobresale por fuera de la vagina.
Es más frecuente en mujeres que han tenido partos vaginales múltiples, han pasado por la menopausia, tienen sobrepeso o realizan esfuerzos físicos repetitivos.
Sensación de peso o presión en la pelvis
Bulto que sobresale por la vagina
Molestias al caminar, estar de pie o tener relaciones sexuales
Incontinencia urinaria o dificultad para vaciar la vejiga
Estreñimiento o sensación de evacuación incompleta
El diagnóstico se realiza mediante un examen ginecológico. El tratamiento dependerá del grado del prolapso, la edad de la paciente, su salud general y si desea mantener la función reproductiva.
Puede incluir ejercicios del suelo pélvico (como los de Kegel), el uso de pesarios vaginales o tratamiento quirúrgico para restaurar el soporte uterino.
Importante: Si sientes presión pélvica o notas un bulto vaginal, no lo ignores, contamos con experiencia en el diagnóstico y manejo del prolapso uterino, ofreciendo soluciones personalizadas para recuperar tu bienestar y calidad de vida.
La incontinencia urinaria es la pérdida involuntaria de orina, un problema común que afecta principalmente a mujeres, especialmente después del parto, en la menopausia o con la edad avanzada. Esta condición puede impactar significativamente la calidad de vida, causando incomodidad y afectando la autoestima.
Incontinencia de esfuerzo: pérdida de orina al toser, estornudar, reír o hacer ejercicio.
Incontinencia de urgencia: necesidad urgente y repentina de orinar que no se puede controlar.
Incontinencia mixta: combinación de los dos anteriores.
Partos vaginales múltiples
Debilidad del suelo pélvico
Menopausia y cambios hormonales
Obesidad
Cirugías pélvicas previas
El diagnóstico incluye la evaluación clínica, pruebas urodinámicas y estudios complementarios para determinar el tipo y la causa.
El tratamiento puede incluir ejercicios para fortalecer el suelo pélvico (como los ejercicios de Kegel), cambios en el estilo de vida, terapia farmacológica o procedimientos quirúrgicos en casos más severos.
Los pólipos endometriales son crecimientos benignos que se forman en el revestimiento interno del útero (endometrio). Están compuestos por tejido glandular y fibroso y pueden variar en tamaño, desde unos pocos milímetros hasta varios centímetros.
Aunque muchos pólipos no presentan síntomas y se detectan de manera incidental, en algunos casos pueden causar:
Sangrados menstruales irregulares o abundantes
Sangrado entre períodos
Sangrado después de la menopausia
Problemas para concebir
El diagnóstico se realiza mediante ecografía transvaginal, histeroscopía o biopsia endometrial.
El tratamiento dependerá del tamaño, síntomas y riesgo de malignidad, e incluye la vigilancia, la extracción mediante histeroscopía o procedimientos más invasivos si se detectan cambios sospechosos.
Las infecciones de transmisión sexual (ITS) son enfermedades que se transmiten principalmente a través del contacto sexual sin protección, incluyendo vaginal, anal u oral. Estas infecciones pueden ser causadas por bacterias, virus, hongos o parásitos.
Entre las ITS más comunes se encuentran: clamidia, gonorrea, sífilis, herpes genital, virus del papiloma humano (VPH), VIH/SIDA y tricomoniasis.
Secreción vaginal o uretral anormal
Dolor o ardor al orinar
Lesiones, llagas o verrugas en los genitales
Picazón o irritación genital
Dolor durante las relaciones sexuales
En algunos casos, las ITS pueden ser asintomáticas
El diagnóstico oportuno es clave para evitar complicaciones como infertilidad, cáncer o transmisión al bebé durante el embarazo.
El tratamiento varía según la infección, desde antibióticos hasta antivirales, y es fundamental que también sean tratados los contactos sexuales para evitar reinfecciones.
Ginecología General Chiclayo
Especialista en ginecología general.
Sub especialista en ginecología oncológica y mamaria
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